El paso del tiempo y los embates urbanísticos que ha sufrido la Costa del Sol no han logrado borrar la huella de nuestros antepasados en este pequeño rincón que les quiero presentar a continuación. Este destacado yacimiento arqueológico, situado a escasos metros de la playa de San Pedro de Alcántara, en Marbella, ha sido testigo de la evolución del cristianismo más incipiente, desde la época romana hasta prácticamente la invasión musulmana.

Perspectiva de la Basílica Paleocristiana de Vega del Mar
Época Histórica Siglo IV d.C.
Estado de Conservación Bueno
Valoración 4
Nivel de Protección B.I.C.

El paso del tiempo y los embates urbanísticos que ha sufrido la Costa del Sol no han logrado borrar la huella de nuestros antepasados en este pequeño rincón que les quiero presentar a continuación. Este destacado yacimiento arqueológico, situado a escasos metros de la playa de San Pedro de Alcántara, en Marbella, ha sido testigo de la evolución del cristianismo más incipiente, desde la época romana hasta prácticamente la invasión musulmana.

La Basílica Paleocristiana Vega del Mar es uno de los tesoros arqueológicos más destacados de la provincia de Málaga, un lugar digno de ser conocido por todos aquellos que valoran el legado heredado de nuestros ancestros.

Un tesoro oculto entre eucaliptos

Hace más de un siglo, el paisaje que dominaba la costa era muy diferente al que conocemos en la actualidad. Predominaban las plantaciones de caña de azúcar y algodón, y un poblado incipiente había sido levantado por el Marqués de Duero, Manuel Gutiérrez de la Concha e Irigoyen, para albergar a los colonos encargados de la explotación agrícola.

A finales del siglo XIX, el marqués fundó la Colonia Agrícola de San Pedro de Alcántara, que incluyó una fábrica azucarera y que marcaría el origen de la localidad turística del mismo nombre, hoy completamente urbanizada.

Con el objetivo de drenar aquellas tierras, se decidió realizar plantaciones de eucaliptos en una zona conocida como Vega del Mar, lo que llevó, de manera inevitable, al descubrimiento de los primeros vestigios de algo que en aquel momento aún era desconocido.

Tumbas de la necrópolis de Vega del Mar
Imagen en la que se muestra un señor junto a las tumbas aparecidas en las primeras prospecciones. © Pérez de Barradas, José.

La verdadera historia del descubrimiento comenzó a desvelarse a principios del siglo XX, cuando el administrador de la colonia, José Martínez Oppelt, tomó la iniciativa de emprender excavaciones arqueológicas entre 1913 y 1916. Aquello marcó el inicio de un largo camino, lleno de dificultades y olvidos, en el que los secretos que durante siglos habían permanecido enterrados empezaron a salir a la luz.

En 1916, la revista Por esos mundos, dedicada a relatar aventuras y viajes, publicó la única referencia a los descubrimientos realizados en Vega del Mar por José Martínez Oppelt. La noticia fue titulada Una Pompeya Española.

Sin embargo, el destino fue caprichoso y, en ocasiones, cruel. A pesar del esfuerzo de Oppelt por recuperar numerosos materiales de estas excavaciones, sus hallazgos terminaron cayendo en el olvido. Un desenlace demasiado común y una tragedia para la historia: muchos de estos tesoros acabaron en colecciones privadas, mientras los terrenos, sin la debida protección, se convirtieron en presa fácil para los saqueadores. A pesar del descuido general, algunas piezas fueron rescatadas por el Museo Arqueológico Nacional.

Actividades arqueológicas posteriores

Algunos años después del primer hallazgo, se decidió emprender nuevas investigaciones para desvelar los misterios ocultos bajo la tierra en la Vega del Mar. Esto llevó a una petición formal al arqueólogo José Pérez de Barradas, invitándolo a liderar la aventura de desenterrar el pasado.

Pérez de Barradas asumió la dirección de una excavación que no dejó a nadie indiferente y captó la atención de muchos habitantes de la zona. Sus trabajos sentaron las bases para investigaciones futuras. El descubrimiento fue monumental: se reveló la planta completa de la antigua basílica paleocristiana junto con una necrópolis asociada que contenía 148 tumbas.

Las exploraciones arqueológicas fueron aprobadas en el año 1930. Los trabajos de investigación liderados por este arqueólogo, así como los resultados obtenidos, fueron publicados en diversos artículos, convirtiéndose en un testimonio crucial de las actividades realizadas y los descubrimientos originales.

Empero, a pesar de todos estos esfuerzos que evidenciaron la importancia del yacimiento, la basílica volvió a caer en el abandono. Todo el trabajo y el tiempo dedicados a descubrir los antiguos cimientos de una historia hasta entonces desconocida quedaron nuevamente cubiertos por el manto del olvido.

En la década de 1970, el interés por este sitio arqueológico resurgió, reanudándose diversas actividades. Entre 1977 y 1981, Carlos Posac Mon y Rafael Puertas encabezaron un nuevo capítulo en esta historia. Ampliaron el área de excavación trabajada por sus predecesores y encontraron 32 sepulturas adicionales. Asimismo, identificaron otras 7 que habían sido saqueadas por excavadores clandestinos.

El VIII Congreso Nacional de Arqueología que tuvo lugar en Málaga en 1963, fue un pequeño impulso para la continuación de los trabajos de investigación sobre este enclave y para labores de conservación y protección, que hasta ese momento habían sido mínimas y motivo de polémica.
detalle del interior de una de las tumbas hispanorromanas
Detalle de una de las tumbas descubiertas, con ciertos elementos de ajuar en su interior. © Pérez de Barradas, José.

Arquitectura de la basílica

Construida en el último tercio del siglo IV d.C. es uno de los grandes ejemplos de arquitectura paleocristiana de la península ibérica. Hoy podemos maravillarnos con los cimientos del templo que aún se conservan y se alzan sobre el sitio arqueológico, mostrándonos su planta rectangular de tres naves, donde la central era la más grande de todas ellas.

En su estructura se identifican dos ábsides contrapuestos cuya utilidad ha sido objeto de debate y controversia durante largo tiempo. Las investigaciones más recientes sobre esta construcción respaldan la teoría de José Pérez de Barradas: el ábside principal sería el situado en la parte oriental de la basílica, caracterizado por estar en un nivel más elevado y que se destinaría a la impartición de la liturgia. Por su parte, el ábside occidental habría funcionado como relicario, un espacio dedicado a celebrar o conmemorar a los santos y mártires de la cristiandad.

Considerar el ábside oriental como el principal no se justifica únicamente por su tamaño, sino también por el uso de materiales más elaborados y la presencia de enterramientos en su presbiterio, que le confieren una carga simbólica significativa. Estos elementos, que no tienen paralelo en el ábside occidental, refuerzan esta interpretación.

Junto al ábside occidental se encuentra el baptisterio, uno de los espacios más sagrados del edificio, donde se celebraba el sacramento del bautismo. En este lugar, la simbología alcanzaba su máximo esplendor, destacando la pila bautismal con forma de pez y una cruz cuadrilobulada en su interior, elementos que completaban un ritual profundamente significativo para los primeros cristianos.

Otro aspecto destacado es la existencia de una extensa necrópolis alrededor de la basílica. Sus ocupantes deseaban reposar cerca de un lugar sagrado, en un acto de acercamiento físico hacia lo divino. Además, la basílica contaba con dos atrios, cada uno con un propósito distinto. Según la teoría de Pérez de Barradas, uno de ellos estaba destinado al uso general, mientras que el otro era exclusivo para los catecúmenos.

Con respecto a la decoración interior, la información es escasa. El abandono de la basílica provocó que muchos de sus materiales fueran reutilizados o expoliados. En diversas sepulturas se han encontrado placas marmóreas decorativas, basas de columnas y pilastras estriadas que, probablemente, formaron parte de la estructura original del templo.

Se tiene constancia de la existencia de un arco trifolio en el ábside oriental, del que aún quedan algunos vestigios. Este arco separaba el ábside de la nave central, aportando un elemento distintivo a la arquitectura del conjunto.
Plano explicativo de las partes de la Basílica Paleocristiana Vega del Mar
Plano en el que se pueden diferenciar las distintas partes que componen este enclave arqueológico. © Pérez de Barradas, José.

Mucho por aclarar aún sobre esta basílica

La basílica no es solo guijarros y argamasa; es un relato de la vida y la muerte. En su necrópolis se encuentran sepulturas muy diversas, que abarcan un amplio periodo de la historia desde su construcción. Cada una de ellas guarda historias de personas que vivieron hace siglos y que han arrojado luz sobre la vida de la población hispanorromana, a través de los numerosos objetos encontrados.

Pero la historia de la basílica está lejos de ser completada todavía. Aún existen ciertas incógnitas no resueltas, como la posible existencia de un tercer ábside en el muro sur, que daría explicación a la desalineación que se observa en los pilares internos del edificio. El arqueólogo Miguel Requena Cueto plantea esta teoría basándose en ciertos errores identificados en los planos originales de la basílica. Especula con la posibilidad de que se realizaran modificaciones o restauraciones en el conjunto, que pudieron eliminar u ocultar esta estructura durante los primeros años de excavaciones.

Aunque no es visible en la actualidad, Requena defiende que lo documentado y fotografiado por Pérez de Barradas, es algo totalmente diferente a lo plasmado en el plano de la basílica. Este tercer ábside, del que hay paralelismos en otras basílicas de la época en la península, podría haber funcionado como capilla lateral para diversas prácticas.
Zócalos visigodos reutilizado en tumbas de la basílica
Placas rectangulares de mármol, que podrían formar parte de la decoración de la basílica en origen, pero que fueron reutilizadas en las sepulturas de la necrópolis. © Ramos Linaza, M.

Conoce el patrimonio romano de Marbella

Hoy, la Basílica Paleocristiana Vega del Mar se alza como un faro de conocimiento y un testimonio innegable del pasado del municipio, aunque aún queda mucho por descubrir. Les invito a explorar este tesoro de incalculable valor, a sumergirse en su historia y a apreciar el patrimonio arqueológico que, afortunadamente, está a nuestro alcance.

Tienen la posibilidad de descubrir los principales yacimientos romanos de Marbella en una única mañana. Los horarios son limitados, por lo que les recomiendo comenzar su recorrido por las termas romanas, continuando con la basílica y terminando la ruta en la villa romana. Si desean evitar los problemas de estacionamiento, planifiquen su visita fuera de la época estival. La ubicación exacta de los yacimientos pueden consultarla desde aquí y el horario a continuación, aunque no olviden confirmación.

¿Están preparados para sumergirse en la historia romana marbellí? No olviden compartir este artículo si les ha resultado interesante. Gracias por vuestra colaboración.

HORARIO BASÍLICA PALEOCRISTIANA VEGA DEL MAR

Jueves, Viernes, Sábado, Domingos y Festivos
De 11,15h a 14,00h.

Galería fotográfica


Referencias
  • Fernández López, S., Soto Ibarra, A., Sánchez Bandera, P.J. y Cumpian Rodríguez, A. (2001): "Intervención arqueológica de urgencia en la Basílica Paleocristiana de Vega del Mar".
  • Ripoll López, G. (1986): "La ocupación visigoda en época romana a través de sus necrópolis".
  • Requena Cueto, M. (2018): "Una revisión de algunos elementos estructurales de la Basílica de Vega del Mar. Nuevas perspectivas sobre su funcionalidad".
  • Teles Elizalde, M.C. (2009):"La Basílica Paleocristiana de Vega del Mar".
  • Ramos Lizana, M. (2008): "Las excavaciones de Pérez de Barradas en la Basílica y Necrópolis Paleocristiana de la Vega del Mar".
  • Pérez de Barradas, J. (1930): "Excavaciones en la necrópolis visigoda de Vega del Mar".