En 2013, durante unas obras en la carretera JA-3308, que conecta Martos con Monte Lope Álvarez, se descubrieron los restos de un posible centro de producción cerámica de época romana, hasta entonces desconocido. Financiados por la Diputación de Jaén, los trabajos sacaron a la luz un yacimiento de gran relevancia que, pese a su importancia, pasó casi desapercibido.
- Yacimiento Arqueológico
- Catalogado en PGOU
Numerosos hallazgos arqueológicos quedan en el olvido, silenciados por la burocracia y relegados al ámbito académico, sin llegar al conocimiento del público general.
En 2013, durante unas obras en la carretera JA-3308, que conecta Martos con Monte Lope Álvarez, se descubrieron los restos de un posible centro de producción cerámica de época romana, hasta entonces desconocido. Financiados por la Diputación de Jaén, los trabajos sacaron a la luz un yacimiento de gran relevancia que, pese a su importancia, pasó casi desapercibido. Más allá de algunas menciones en redes sociales, el hallazgo no recibió la atención esperada, aun cuando un organismo público encabezaba la intervención.
¿Qué ocurrió con este descubrimiento? ¿En qué estado se encuentra actualmente? Y, sobre todo, ¿cuál es su relevancia en la historia de la antigua ciudad de Tucci? A continuación, exploramos las respuestas.
Una zona de interés arqueológico
Las prospecciones arqueológicas previas a las obras revelaron una gran cantidad de material cerámico, fragmentos de mármol, ladrillos y restos de estuco, así como una gran roca caliza fracturada con la inscripción "FC". Estos hallazgos indicaban la posible existencia de una villa rural romana de gran tamaño en las inmediaciones.
El yacimiento ya figuraba en el obsoleto Catálogo de Yacimientos Arqueológicos de Martos, donde se documentaba una alta concentración de cerámica romana y otros materiales de construcción romanos, seriamente dañados por la actividad agrícola en la zona.
Figlinae en la provincia de Jaén
Las figlinae eran centros industriales dedicados a la producción de cerámica, con una organización que incluía áreas de extracción y tratamiento de arcilla, hornos de cocción, zonas de secado y almacenamiento, así como vertederos para desechar material defectuoso. En la provincia romana de la Bética, estos alfares desempeñaron un papel clave en la fabricación de terra sigillata hispánica, cerámica común y ánforas utilizadas para el transporte de productos como aceite y vino.
En Jaén, el centro productivo más relevante es el de Los Villares de Andújar, la antigua Isturgi, considerado el mayor complejo productor de terra sigillata hispánica en la Península. Su producción alcanzó mercados tanto en Hispania como en el norte de África y Roma, con una actividad centrada fundamentalmente en época altolimperial.
Además de la figlina de Los Villares, se han documentado otros alfares en Arjonilla y Arjona, que fueron considerados enclaves arqueológicos prometedores en el momento de su descubrimiento. Sin embargo, su estudio y difusión han quedado restringidos a círculos especializados, sin mayor repercusión en el ámbito público.
Durante las obras de construcción del Polígono Industrial San Roque, promovidas por el ayuntamiento de Arjonilla en el año 1993, se descubrió un importante complejo alfarero de época altoimperial romana. El yacimiento estaba compuesto por un horno de planta rectangular y cinco hornos de planta circular. Según los primeros indicios, el complejo habría estado dedicado principalmente a la producción de materiales de construcción, aunque no se descarta que también se fabricara cerámica común

La Excavación de la Figlina de Tucci
La intervención arqueológica en la carretera JA-3308, realizada en 2013, permitió identificar un área industrial dedicada a la producción cerámica en las cercanías de Tucci, en el contexto del Conventus Astigitanus. Hasta el momento, no se tenía constancia de este taller, lo que convierte este hallazgo en un avance significativo en el estudio de la industria alfarera no solo del municipio sino también de la provincia de Jaén.
Contexto geográfico y cronología
La Figlina de Tucci se encuentra a unos cinco kilómetros del casco urbano de Martos, en plena campiña del Alto Guadalquivir, una zona reconocida por su riqueza agrícola. Su ubicación estratégica, posiblemente en una vía de comunicación con la colonia Ituci Virtus Iulia (Baena) y Astigi (Écija), facilitaba el comercio y el acceso al río Guadalquivir, quizá a través del río Genil, para la distribución de sus productos.
Los hallazgos arqueológicos indican que el alfar estuvo en funcionamiento desde el siglo I d.C. hasta mediados del siglo II d.C. Esta datación se ve respaldada por la presencia de terra sigillata hispánica y la ausencia de terra sigillata africana. Es posible que este centro productor formara parte de un conjunto de alfares en torno a la antigua Colonia Augusta Gemella Tucci, que abastecían tanto a mercados locales como a otros centros urbanos de la provincia Bética.
A pesar de su relevancia, la Figlina de Tucci dejó de operar hacia mediados del siglo II d.C. Su declive podría estar vinculado a varios factores, entre ellos, los cambios económicos y administrativos de la época flavia, que impusieron un mayor control estatal sobre las áreas productivas, afectando la viabilidad de algunos talleres privados. Asimismo, la creciente competencia de los alfares norteafricanos, que redujeron la demanda de cerámica hispánica, pudo haber contribuido a su desaparición.
Estructuras arqueológicas descubiertas
Las excavaciones arqueológicas revelaron las diversas estructuras que caracterizan un centro alfarero romano típico, y que destacan por el nivel de conservación en muchas de ellas.
Se identificaron al menos tres hornos, dos de los cuales fueron excavados. Uno de ellos, de planta circular y 3,6 metros de diámetro, presentaba una cámara de combustión con pilares y arcos radiales para optimizar la circulación del calor. El segundo, de planta rectangular, seguía la tradición itálica.
El horno principal destaca por su excepcional estado de conservación, en el que era posible apreciar el praefurnium, con una pequeña bóveda de ladrillos que conectaba con la cámara de combustión. Esta última, de forma circular, alcanzaba una altura total de 2,20 metros, con un pilar central y arcos radiales. La cámara de cocción conservana aún los adobes y ladrillos que conformaban la bóveda de cierre. Sobre la parrilla se consevaba aún parte de la última hornada de ladrillos.
También se localizaron áreas de tratamiento de arcilla, con piletas de decantación cuyos suelos estaban revestidos con tegulae, y un vertedero, una extensa zona de desechos cerámicos con material defectuoso, fallos de cocción y residuos de producción. Además, se documentaron zanjas de extracción de arcilla, una posible estructura subterránea vinculada al proceso productivo y fragmentos de herramientas alfareras.

¿Qué tipo de material se producía en la Figlina de Tucci?
El yacimiento ha proporcionado una gran cantidad de material cerámico, gran parte de él recuperado en el vertedero del complejo. Estos hallazgos evidencian la intensa producción del alfar durante su periodo de actividad y la diversidad de piezas fabricadas.
Destacan restos de cerámica común, como ollas, cazuelas, platos, morteros, lebrillos y jarras; cerámica de almacenamiento y transporte, principalmente ánforas y dolia; terra sigillata hispánica y material de construcción, incluyendo tegulae, imbrices y ladrillos de diversas formas.
En el borde de un dolium se encontró la impresión de un sello en el que aparentemente se lee CORNELIVS PRIMVS, lo que sugiere el nombre del alfarero que fabricó esta pieza. Este dato aporta una valiosa pista sobre la identidad de los artesanos que trabajaron en el complejo durante la época romana.

Importancia del yacimiento, estado actual y conclusiones
La producción cerámica fue un pilar fundamental de la economía en la Bética, convirtiéndola en una de las principales productoras alfareras de Hispania. Los talleres especializados produjeron cerámica de alta calidad y gran variedad, abasteciendo tanto el mercado local como el resto del Imperio.
Si bien la figlina de Isturgi es el complejo más reconocido, el descubrimiento de este centro productor en la antigua Tucci sugiere la posible existencia de otros alfares con un papel igualmente relevante en la economía regional. Sin embargo, lejos de impulsar la investigación y la divulgación, el hallazgo quedó restringido a la intervención arqueológica preventiva realizada durante las obras de la carretera. Una vez concluidas, no se promovieron nuevos estudios ni medidas de protección que garantizaran su puesta en valor.
Se desconoce la extensión exacta de este complejo productivo, aunque las hipótesis sugieren la existencia de más hornos y estructuras, posiblemente ubicados en la zona privada del yacimiento.
El descubrimiento de este complejo alfarero de origen romano no constituye un hecho aislado. En los últimos años, hallazgos similares han evidenciado la presencia de estructuras análogas en otras zonas del casco urbano de Martos. Un ejemplo destacado son los hornos localizados en la confluencia de las calles Concepción Puchol e Isabel de Solís, en el solar que ocupaba "La Dehesilla" y que abordaremos en un futuro. Asimismo, cabe mencionar el horno descubierto durante los trabajos de recuperación de "Las Tenerías", que, finalmente, fue soterrado y no es accesible en la actualidad.

Resulta especialmente llamativo que, pese a tratarse de una obra financiada con fondos públicos, no se contemplara ninguna actuación para la conservación del yacimiento, como sí ocurrió en la A-318 entre Lucena y Rute. En aquel caso, el hallazgo de un horno romano en excelente estado motivó su traslado al Alfar Romano de Los Tejares de Lucena. Esta disparidad en la gestión del patrimonio entre provincias evidencia la falta de criterios homogéneos en su administración y conservación.
Aunque el trazado de la carretera se modificó ligeramente para preservar los restos, su valor histórico no impidió que el yacimiento quedara soterrado, sin planes de futuro y con el evidente peligro de desaparecer por completo. La actividad agrícola y los agentes naturales siguen erosionando el terreno, sacando a la luz fragmentos cerámicos y otros vestigios que, sin medidas de protección, podrían perderse irremediablemente.
Este caso refleja, una vez más, la desconexión entre la arqueología y la ciudadanía en Martos. La falta de información y divulgación sobre hallazgos de esta relevancia impide que la sociedad valore el rico patrimonio histórico que la rodea. En este contexto, el desconocimiento beneficia, directa o indirectamente, a quienes especulan con estos bienes culturales, cuyo interés dista de su conservación.
Lo que podría convertirse en un motor para el turismo y el desarrollo local yace, literalmente, en el olvido.
Desde este medio seguiremos comprometidos con la difusión de estos descubrimientos, para que el conocimiento del pasado no se relegue al olvido y la protección de nuestro legado histórico sea una verdadera prioridad.
Galería fotográfica
Referencias
- Jiménez Morillas, M. Y. y Torres Soria, M. J. (2012): "Excavación Arqueológica en la JA-3308 Martos-Monte Lope".
- Fernández Ordónez, A., Ruiz Cáceres, I. y Alcalá Lirio, F. (2010): "Intervención arqueológica preventiva en la carretera JA-3308 Martos-Monte Lope".
- Ayuntamiento de Martos: "Catálogo de Yacimientos Arqueológicos. PGOU de Martos".
- Fernández García, M. I. (2004): "Alfares y producciones cerámicas en la provincia de Jaén. Balance y perspectivas".
- Fernández García, M. I. (2015): "El centro de producción de terra sigillata hispánica de Los Villares de Andújar".